martes, 18 de enero de 2011

Tan...tan...

Cerrar los ojos y verte.
Poner la música a todo volumen y oírte.
Taparme la boca y aun sentir tus labios...
Me siento perseguida allá donde vaya por tu aroma, por tu forma de besarme, primero despacio, dejando deslizar tus labios entre los míos con una dulzura increíble.
Después más fuerte, haciéndome sentir deseada mientras me estrechas con fuerza, como si temieses que saliese volando.
Y de repente seguir adelante con mis decisiones se vuelve tedioso y complicado, aceptar que ha sido superado mi anhelo con otro más poderoso resulta mortalmente terrorífico.
Me siento TAN pequeñita a tu lado, TAN insignificante...TAN jodidamente frágil...
Y otra vez esas ganas de huir lejos me asficsian, intentan estrangularme el corazón con dedos helados.



Porque no se vivir sin huir, no se mirar atrás sin llorar, no se besarte sin ser feliz.

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