martes, 15 de marzo de 2011

Equivocaciones

Ruth era una de las amigas más duraderas de Marta, y esto le causaba terribles dolores de cabeza.
Pese a la antigüedad de su relación pasaron por momentos de altos y bajos, verdades vergonzosas y mentiras dolorosas, pero siempre acababan abrazadas de una u otra forma.
Tal vez lo que más daño seguía haciéndole a Marta era que su amiga, pese a ser muy madura en ciertos aspectos no supiese tratar a la gente como verdaderas personas, excusándose en hechos irreales y en mentiras varias para sustentarlos.
No le daba asco, o repulsión, le daba pena, porque es horrible no saber realmente que se desea y poder luchar por ello.

Ahora ambas se encontraban ante uno de esos "bajos".

Ruth enamorada del hombre que ya protagonizó una historia en su vida acaba besando al chico nuevo que irrumpe en su novela dramática, su nombre es David, y están encantados el uno con el otro, o eso cree él.
Pero ella, excusándose por la distancia que los separará si comienzan una relación dada la procedencia de David decide abandonarle, sin darle el motivo real, que Victor, su antiguo amor ha vuelto, preso de los celos que le causa saber que su mujer está con otro.

¿Complicado? Marta no lograba entender tanta mentira una tras otra cuando todo era tan fácil como sentarse a hablar de sentimientos.

¿El final? Ruth volvió con Victor, aparentemente encantada mientras le mandaba notas de desaliento a David diciéndole que le extrañaría, rogándole que no la abandonase, casi susurrando una promesa futura en la que ambos estarían juntos.

David por su parte deseaba morirse, tomando la excusa de la distancia como arpón y clavándola en su corazón, hiriéndose de muerte, pidiéndole a los dioses una unión entre ambos que tan largo recorrido no desintegrase como hizo con sus besos.

Y Victor ajeno al resto de acontecimientos se quedó en su burbuja, sin temer en ningún momento que esta fuera a romperse.

Marta asistía a cada uno de los implicados, rompiéndose por dentro al no poder alzar la voz y esclarecerlo todo, destrozada por ser solo una caja de secretos magullada por el paso del tiempo.
Ella no juzga, también se equivocó en su momento, pero siempre intenta encender un farol para que los demás vean en la oscuridad el camino erróneo que toman.

Piensa, que Ruth debería de ser sincera con todos, con Victor diciendole que mientras estuvieron separados hubo otro, a David confesandole que no es la distancia, y que ella no volverá a sus brazos, que es el amor el que nuevamente la ha separado del resto del mundo, y a si misma, para demostrarse que vale algo como persona antes de ahogarse en el fango de mentiras que está creando a sus pies.
Sin embargo, Marta siempre estará ahí, dispuesta a echarle una soga a la cintura si necesita tomar aire.


A la hija de la noche, que sepas que estás equivocandote y no haces nada por cambiarlo, estás haciendo mucho daño y no piensas en ello, ojalá encuentres la luz al final del camino que has elegido.

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